Aprende a estirar

Aprende a estirar

Si todavía no sabes cómo estirar correctamente, aquí te lo enseñamos.

Es la primera duda (y seguramente la más importante), que se plantea a la hora de realizar estiramientos. ¿Los típicos ejercicios que aprendimos en las clases de Educación Física de nuestra infancia, en los que estirábamos “subiendo y bajando”, eran contraproducentes? La respuesta es que sí. Vamos a analizarlo.

A los fondistas nos interesa y conviene estirar progresivamente, sin rebotes y “de una vez”, sin elongar y recortar el músculo. Con ello logramos que el grueso de la vaina se vuelva más flexible y alargado. No nos interesa, o al menos no nos interesa de un modo primordial, el que nuestro tejido muscular sea muy “explosivo”, sino que nos conviene más bien que sea resistente y, sobre todo, limpio de toxinas.

Por ello, cuando realicemos ejercicios de estiramientos es aconsejable que los hagamos progresivamente, sin forzar demasiado y sin contraer en ningún momento la musculatura. Con el paso del tiempo, iremos ganando en flexibilidad, pero es importante que trabajemos los estiramientos con calma, paciencia y sin forzar las fibras musculares de un modo brusco, para evitar microrroturas.

¿CÓMO DEBEMOS ESTIRAR?

Un estiramiento correcto debe durar de 10 a 20 segundos, y, cuanto más estiremos, realmente mejor. Por supuesto no es cuestión de que realicemos una sesión de flexibilidad de dos horas (no somos atletas profesionales y seguramente no disponemos de tanto tiempo), pero si en vez de estirar diez minutos podemos estirar veinte, mejor.

Para finalizar, y como os recomendábamos al principio de este artículo, no os aconsejamos estirar con rebote. Dicho estiramiento produce un efecto mayor sobre la inserción en la que se enlazan músculo y el hueso (en el extremo de la vaina), y no es ahí donde más nos interesa afianzar el estímulo, sino a lo largo de toda la fibra de las vainas.

DESPUÉS DE ENTRENAR

Realmente es tras haber rodado durante un largo tiempo cuando estaremos más predispuesto a interiorizar y asimilar el trabajo de flexibilidad, ya que nuestro sistema muscular estará más caliente tras la carrera continua, y nuestro estado de ánimo más relajado para unos ejercicios que, entre otras cosas, también nos pueden servir a la vez como eso, como terapia de relajación.

Antes de correr os aconsejamos ejercicios de movilidad dinámicos, pero muy suavemente, ya que el músculo estará más frío y, si lo forzamos con brusquedad, estamos en situación de riesgo de sufrir una rotura fibrilar, por pequeña que sea ésta.